FRUTA MADURA

Disculpas le pido si soy atrevido, Señora preciosa; Supe de repente, de muy buena fuente, Que usted no es dichosa… Leí en su mirada que vive olvidada, Que está insatisfecha, Que anhela un abrazo y que ese cuerpazo Nadie lo aprovecha… Señora, presiento que hoy es el momento De dar su hermosura; La fruta sabrosa es más deliciosa Cuando está madura. Yo quiero abrazarla de frente y de espaldas Con todas mis fuerzas; Probar los excesos, comérmela a besos De pies a cabeza. Yo se que ese fuego de ardiente deseo Nos quema a los dos; Por Dios se lo ruego que deje ese miedo Y el falso pudor. Señora preciosa, la vida es tan corta Y hay tanto dolor… Démonos amor. Usted sólo debe quedarse tranquila Y dejarse llevar… Sin preocupaciones, sin inhibiciones, Dejándose amar… A mí mientras tanto déjeme el encanto De hacerla llorar… De felicidad… Yo se que ese fuego de ardiente deseo…